Una remodelación modifica ambientes existentes para mejorar su distribución, funcionamiento o apariencia. Puede incluir acabados, instalaciones y cambios interiores, siempre después de evaluar el estado del inmueble.
Una ampliación incorpora nueva área construida y normalmente requiere una revisión estructural, arquitectónica y normativa más amplia. Añadir un piso, cerrar una terraza o construir nuevos ambientes puede cambiar las cargas y las condiciones de seguridad.
Definir correctamente el tipo de intervención permite solicitar estudios, permisos y presupuestos adecuados. En proyectos mixtos es posible combinar remodelación y ampliación dentro de un alcance coordinado.